Konichiwa!

Seguimos con la entrada sobre el viaje a Japón que estoy haciendo, con unos días de diferencia respecto a cuando ha ocurrido. El primer episodio, el del día 0 os conté como habíamos planeado el viaje, hoy os contaré el inicio del mismo.

Por cierto, todas las fotos que van poniendose en las diferentes entradas de este viaje las hemos sacado nosotros, y si alguien quiere hacer uso de ellas, es libre de hacerlo (mencionando por favor a Random Topic 🙂 ).

Esperando la salida del avión

A día de hoy viajar hasta Japón es bastante sencillo, ya que prácticamente el numero de escalas que tendrás que hacer es bajo, normalmente una. En nuestro caso fue en Frankfurt ya que elegimos volar con Lufthansa, pero durante el viaje hemos coincidido con gente que ha venido vía Francia o Finlandia. En nuestro caso: Bilbao > Frankfurt > Tokio.

El vuelo saliendo desde Bilbao, aunque parezca raro a ojos de cualquiera que ha visto algún video en youtube de nuestro magnifico aeropuerto, de lo más tranquilo. La señorita de Lufthansa sin decirme nada nos colocó en los asientos de la salida de emergencia, que no estaban previamente reservados, lo cual es todo un detalle para alguien que mide 1,98 🙂

Aquí ya empezó la primera de las anécdotas del viaje: Pasando el arco policial, control antiexplosivos a las 6.30 de la mañana. Me confundirían con alguien del medio oeste por las ojeras de estar jugando al LoL hasta las 4 de la mañana, supongo. Una especie de tirita por la palma de la mano, un *beep* y una luz verde, y para adelante. Faltó únicamente la palmadita en el culo.

Y mi pregunta es… ¿y si el que hace esto llevaba guantes mientras manipulaba nada? En fin… sigamos xD

Cuando bajamos del avión en Frankfurt algo nos chocó muchísimo. Resulta que en el avión iba un grupo de unos 25 niños/as alemanes de alrededor de 10 años de edad. ¡Y ni nos habíamos enterado! Totalmente en silencio salieron detrás nuestro, en pareja, agarrados de la mano unos de otros, y al salir del avión esperaron pacientemente a la tutora que les acompañaba. Esto con niños españoles habría sido una amalgama de gritos del tipo “Seño! Jorgito me acaba de tirar esto!” o similares.

Eso y una encuesta al salir de mear del baño, en una pantalla táctil, con caritas verdes, amarillas o rojas, para saber en que estado me había encontrado el W.C. me dejó totalmente roto. Y todavía estábamos en Alemania. De esto ultimo también me di cuenta cuando en el aeropuerto pasó de costar el botellín de agua de 1,60€ a 3€. Gracias Merkel.

Como teníamos que hacer una larga escala, aprovechamos a ver el pulcro aeropuerto alemán, pasar a la zona de vuelos internacionales y conectarnos al WiFi gratuito del aeropuerto (si, gratuito, 24 horas). Así repasamos las cosas de los primeros días del viaje.

Repasando los puntos importantes del viaje a Japón

Tras la espera nos embarcamos en el vuelo de Lufthansa que nos llevaría a Tokio, un 747-400 (dejo el enlace a Seat Guru) bastante decente. Tengo que reconocer que iba con dudas de como iría en este vuelo después de ir el año pasado en uno a Mexico con Air Europa que fue el infierno de todos los vuelos/aviones. Nada que ver: Comodidad, trato excelente y mucha atención por parte de la tripulación.

Solo un pero para la gente de Lufthansa: Las películas, teniendo en cuenta que tiran mucho de Europa, cuando pongan en Español… ¡no pongan el latino! O pongan los dos. Total, que me vi Terminator Genesis, Home y Tomorrowland durante las aproximadamente 12 horas de vuelo, el resto… durmiendo o desayunando/comiendo.

Y así llegamos a la Terminal 1 de Narita, junto con una especie de Papa Noel que iba a Japón, y muchos nipones que volvían a su tierra. Tras recoger nuestro Japan Rail Pass y activarlo en la oficina de JR (que por cierto, en Narita es de color rojo cuando en el resto del País es Verde), nos encaminamos a la tercera parte del viaje, sin todavía haber puesto prácticamente el pie en el país: Tren de alta velocidad hasta Kyoto (transbordo incluido).

La verdad es que iba un poco cagado con el tema del idioma, los kanjis, etc… pero luego te das cuenta que no es para tanto. Te encontrarás con gente que chapurrea el inglés y con gente que ni siquiera eso, pero al final con señas y la gran voluntad que le ponen, te acabas apañando. Para esta primera parte no necesitamos ninguna de las dos cosas porque fue realmente sencillo.

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Del Shinkansen poco que decir, el del aeropuerto era nuevísimo, full equip. El que cogimos en Shinagawa para llegar a Kyoto no tanto, se notaba que ahí la JR (creo que es la empresa publica nacional de transporte en Japón) hacía lo justo. Eso si, el tren volaba. Uno de estos días pasó uno de los Shinkansen por la parada en la que estábamos y por la que no tenía que parar y ostias… impresiona bastante.

Durante el viaje ves ya cosas curiosas.

  • El pica del tren bala, por ejemplo, cruza todo el vagón, cruza la puerta, se da la vuelta, hace una reverencia, y se va! Luego ya volverá si eso a pasar revisión.
  • Ves pueblecitos a los lados por donde pasa el shinkansen, estás viendo casa unifamiliares, pisos de apartamentos de 3 o 4 plantas y de repente… PUM… un bloque de viviendas de al menos 30 plantas.
  • Los asientos tienen en las bandejas marcados los servicios que ofrece ese vagón y los adyacentes. Por ejemplo en que vagón está el baño, si tiene papelera, teléfono… etc. Todo con iconos para que el turista extranjero lo tenga un poco más fácil.

Y por fín, 24 horas después de haber salido de casa… Kyoto. Como no teníamos ganas de andar peleándonos el primer día con el transporte publico, tiramos de taxi para llegar al hotel. Aquí se confirmó la primera de las leyendas urbanas: Los taxistas de Kyoto no conocen su ciudad.

Teníamos que ir a unos 10 minutos en taxi de la estación, a un hotel nuevo, en una calle muy accesible en una zona comercial muy transitada, lo llevábamos en un papel apuntado, en Japonés por si acaso (gracias Booking por dar la opción a imprimir la reserva en Japonés) y tuvo que mirar varias veces el papel durante el viaje O.o Menos mal que yo iba mirando el GPS del móvil y veía que, efectivamente, íbamos por el buen camino 😉

Por cierto, todos los asientos de los taxis de kyoto están forrados con tapetes. Si, tapetes. Blancos, horteras. Tapetes.

Llegamos al hotel. Lo primero: comer en cualquier sitio y a dormir un rato/descansar. Necesitábamos un poco de reposo. La cabeza podía con la adrenalina de haber llegado al destino. Así que nos metimos en el tipico garito de anime japonés que tiene un puesto que da a la calle que te tapa por detrás hasta la zona de la espalda ¿Que íbamos a comer? Efectivamente… Ramen 😀

Después vuelta para el hotel, siesta y a dar una vuelta… eso si, ya había anochecido, así que tocaba perderse en Kyoto. Para ese día no habíamos preparado nada más que recorrer calles a pie sin destino alguno.

Vallas con KanjisBicis, el medio de transporte favorito en Kyoto

Repartidores en bicicleta, como no

Y claro, si andas por Kyoto sin saber por donde vas… tienes todas las posibilidades del mundo de encontrarte con algún que otro Templo.

Templo en Kyoto

Pero de templos ya hablaremos a partir de la siguiente entrada, porque como hemos elegido empezar por Kyoto el viaje, os vais a hartar de templos en Japón en estos primeros días. Las siguientes entradas tardarán algunos días en subirse, ya que nos vamos a un par de ciudades a las que no llevamos el portátil por comodidad.

Ah por cierto, también estoy subiendo algunas fotos del viaje al Instagram de Random Topic. Esas las subo en el mismo día, que es bastante más sencillo.

Así pues, ya estamos en Japón, primer día light, de ver por donde van los tiros, probar la autentica comida de Japón, y descansar para la tralla de los siguientes días.

Sayonara! Hasta la próxima entrada!