Seguimos con el itinerario quijotesco de este entretenido viaje al país nipón, ya en su cuarta etapa. Seguimos en la zona de Kyoto por cuestiones de itinerario y en este día amanecimos pensando en seguir Templeando. El día salió nublado y el tiempo daba algo de agua, no en exceso pero tampoco el sirimiri de Bilbao.

Total, que nos armamos las mochilas al hombro y nos fuimos a ver el Templo del Pabellón de Plata (Ginkaku-ji), un gran fail del visionario que pensó en recubrirlo de plata (para emular al dorado, obra de su abuelo) pero que no pudo hacerlo (se le fue de las manos el presupuesto del andamiaje…).

ginkakuji

El día comenzaba como había acabado el anterior. Era Domingo y nos sorprendía encontrarnos a excursiones de niños japoneses en los templos con el uniforme de la escuela. Resultó que el profesor/adulto que iba con uno de estos grupos, tenía ganas de hablar en inglés y – supongo – nos vería unos extranjeros amables. Nos contó que eran alumnos de un colegio de Tokio (ole sus huevos morenos) que estaban de excursión en Kyoto.

Y es que los chavales no paran. Nunca. El descanso, tocarse los huevos a dos manos… no va mucho con ellos. O con los adultos que dirigen esa parte de sus vidas, más bien.

La foto que nos hicimos con ellos fue de lo más graciosa, ya que todas las chicas salen haciendo el símbolo de la uve (paz y amor) con las manos, y nosotros mientras nos habían sacado la foto, ni nos habíamos enterado. Muy Barnie Stinson ese momento.

Esto me recuerda que tras esta conversación con el tutor de estos jovenzuelos, estuvimos hablando Sandra y yo sobre el nivel de ingés. Y es que, o habíamos tenido mucha suerte con estos días en Japón, o éramos muy poco exigentes.

Mi impresión es que la gente exagera. Al menos hasta esta parte del viaje, mi impresión ha sido que el nivel de inglés es similar al que te puedes encontrar en España. Es decir, si vas a una panadería… lo normal es que no tengan ni idea de inglés, y te entiendes mediante signos y monosílabos como ” One” o “two”. Después te marchas diciendo ” Domo arigatou” y ellos se quedan felices porque te esfuerzas en decir palabras en su idioma.

Habíamos pasado la primera prueba: Un templo y no llovía. Ahora tocaba hacer la caminata de “El paseo de la filosofía”. ¿Tendríamos suerte también? Va a ser que no.

paraguas transparente

En los días anteriores había llovido algo, a ratos. Eso hizo que me tuviera que comprar un paraguas, transparente por cierto, muy útil para ir haciendo visitas turísticas, ver templos o simplemente ver a las personas y no chocarte con ellas.

Pues en medio del camino empezó a llover como si no costase. La de dios es cristo, pero en modo sintoísta. Estaría enfadado ese día el Dios de turno. Igual no le gusto la ofrenda, o estaba caducada. ¡Pero no pasa nada! Con 28 grados y diluviando, tiramos adelante a hacer el camino de marras, ni que aquello fuera un tifón!

Acabada la bonita caminata de un par de kilometros, decidimos que con ver el templo de Nanzen-ji por fuera nos era suficiente. Nos tuvimos que cobijar en la gigantesca puerta Sanmon del templo, del diluvio que nos estaba tocando encima. Así pues, pensamos… nos vamos a Uji con nuestros paraguas transparentes, una ciudad cerca de Kyoto famosa por  el té de la zona.

te en uji

Volvió a diluviar así que la idílica visita a Uji y sus puentes no lo fue tanto, aún así hay que reconocer que nos gustó mucho. Una visita al templo Byodo y una caminata por la ciudad dividida por el rio Uji nos dejó con un buen sabor de boca, sobre todo porque al salir del templo ya no llovía tanto y se podía ir con la cámara en mano de un lado a otro.

historia de uji

tori de uji

En el recorrido por la ciudad vimos la estatua creada en honor a la Historia de Genjiconsiderada una de las más influyentes dentro de la literatura japonesa hasta el punto de ser considerada la primera novela o –al menos– la primera novela en el sentido moderno [Wikipedia].

Terminado el recorrido, y viendo que volvía a diluviar, decidimos dar por acabada la jornada cultural y nos tiramos con los brazos abiertos al consumismo. Vamos, que nos fuimos a dar una vuelta por las gigantescas galerías comerciales, cubiertas, que teníamos cerca del hotel. Esta vez me encontré con las mejores gorras jamás creadas: La Gorramurai.

gorra samurai

gorra samurai 3

gorra samurai 2

Y después de esto… para rematar el día nos metimos por accidente en un garito que resultó ser una especie de oda al Shinsengumi.

casa de los shinshengumi

Y hasta aquí, una etapa más en el viaje a Japón! Ya van cuatro… y las que quedan 😀