Este video lo encontré hace ya unos meses y lo guardé en la lista de “cosas sobre las que pensar y publicar en el blog”. Y hoy al estar desempolvando ese listado y verlo por ahí, he revisado el número de visitas que tenía en Youtube… nada menos que 43 millones.

Impresionante, ¿43 millones de visitas en menos de 4 meses un vídeo que aboga por que somos burros tecnológicos con nuestros Smartphones? Nos golpea en la cara, y nos recuerda algo que de vez en cuando pensamos: que es absurda la dependencia de la tecnología que hace que incluso cuando estas con otras personas te dediques a mirar el móvil sin prestar atención a lo que te están contando.

¿Demasiada dependencia de la tecnología? Nos ofrece mucho, ha cambiado a toda la humanidad, ha democratizado tantos y tantos conceptos y dado oportunidades a tantas nuevas ideas o personas que hasta ahora no podían acceso a ellas, que normalmente no le damos importancia a lo que nos quita.

No seré yo quien diga que la tecnología es mala, no me convertiré al Ludismo, pero la reflexión nunca es mala, y siempre aprendes algo de ello.

Me he tomado la licencia de hacer una traducción casera del texto en inglés (e intentar rimar con mayor o menor éxito con alguna que otra licencia: pido perdón por adelantado, no soy precisamente el director de El Rimadero xD):

Tengo 422 amigos, aún así estoy en solo.
Hablo con ellos todos los días, aún así ninguno me conoce del todo.

El problema que tengo se encuentra entre lo siguiente,
mirar a un monitor, o mirarte frente a frente.

Di un paso hacia atrás, y los ojos abrí,
miré alrededor y en la cuenta caí
que este medio que llamamos social es algo,
pero son nuestras puertas las que cerramos a cal y canto

Toda esta tecnología que tenemos, es una mera ilusión,
de comunidad, compañía y sensación de participación
pero cuando te separas de este aparato de alucinación,
te despiertas para ver, un mundo de confusión.

Un mundo donde somos esclavos de la tecnología que hemos dominado,
donde la información la vende algún rico codicioso bastardo.
Un mundo de egoísmo, de autoimagen y autopromoción,
donde compartimos nuestros mejores ratos, pero dejamos a un lado la emoción

Estamos en nuestra plenitud feliciana con una experiencia que compartimos,
pero es una pena si no hay nadie de tus amigos.
Estate para ellos y ellos allí estarán,
pero manda un mensaje de grupo, y no aparecerán.

Editamos y exageramos, anhelamos adulación,
pretendemos no darnos cuenta de nuestra propia reclusión.
Ponemos nuestras palabras en orden, hasta que nuestra vida es brillante,
sin tener la más remota idea de si alguien está pendiente.

Estar en soledad no es el problema, déjame enfatizarlo,
que si lees un libro, haces un dibujo, o algo de ejercicio,
estas siendo productivo, estas presente, ni reservado ni preso,
estas despierto y atento, usas tu tiempo para algo valioso

Así que cuando estás en público y empiezas a sentirte huérfano,
pon las manos tras la cabeza y aléjate del teléfono,
no necesitas mirar fijamente al menú o a la lista de contactos,
solo hablar con otra persona, y aprender a relacionarnos.

No puedo soportar escuchar el silencio de un tren ocupado,
Donde nadie quiere hablar, por miedo a parecer un colgado.
Estamos siendo antisociales, nunca más nos satisface
Hablar los unos con los otros, y mirarnos frente a frente

Estamos rodeados por niños, que desde que llegaron al mundo,
Nos ven vivir como robots y no creen que es absurdo.
No es probable que te nombren, del mundo el mejor papá,
Si no puedes entretener a un niño sin usar un iPad

Cuando era un niño, nunca paraba por casa.
Estaba fuera con mis amigos, con nuestras bicis y de caza.
En las zapatillas agujeros, y nuestras rodillas con dolores,
creamos nuestra asociación, en lo alto de los arboles.

Ahora los parques en silencio, me dan escalofríos,
ver que no hay niños ahí fuera y los columpios cuelgan quietos.
No hay saltos o rayuela, ninguna iglesia o campanario,
somos una generación de idiotas, teléfonos inteligentes y arruinados

 Así que apaga esa pantalla, levanta la mirada,
sumérgete en tu entorno y aprovecha la jornada.
Tan solo una conexión real es todo lo que te va a llevar
Para que la diferencia puedas encontrar

Estate presente en el momento, cuando ella te eche una mirada,
que recordaras para siempre, como el amor cuando te rebasaba.
La primera vez que la agarraste de la mano, o la besaste en sus labios,
el primer desencuentro, pero todavía amándola en pedazos.

El momento en el que no necesites contar a cientos, lo que acabas de realizar,
porque en ese momento quieras, compartirlo con tu otra mitad.
El momento que vendas tu ordenador, para poder comprar un joya,
Para la chica de tus sueños, que es en realidad quien más te apoya.

El momento en el que quieras empezar una familia, y el momento cuando,
agarrando la mano de tu pequeña, vuelvas a estar enamorado.
El momento que ella te mantiene desvelado, y todo lo que quieres es descansar,
y el momento en el que llores lagrimas, cuando del nido se quiera marchar.

El momento en el que tu pequeña vuelva, con un niño al que acurrucar,
y el día que te llama abuelo, y te sientes viejo de verdad.
El momento en el que cojas todo lo que has conseguido, por prestarle a la vida atención,
Y como estas aliviado de que no lo malgastaste, mirando abajo a una a una invención.

El momento en el que te sientas junto a la cama y agarras la mano de tu pareja,
para decirla que la quieres, y dejar caer un beso en su cabeza.
Ella entonces te susurra, mientras su corazón da su ultimo latido,
que ha tenido mucha suerte que la parara en la calle, aquel niño perdido

Pero ninguno de estos momentos hubieran ocurrido, nunca los hubieras tenido,
cuando miras hacia abajo, no ves las oportunidades que te has perdido.

Así que apaga esa pantalla, levanta la mirada,
tenemos una finita existencia, un numero finito de jornadas.
Por qué desperdiciar el tiempo atrapados en la red o el terminal,
no hay nada peor que arrepentirse, cuando llegue nuestro final.

Soy culpable también, de ser parte de estos mecanismos,
este mundo digital, donde somos oídos pero no vistos.
Donde escribimos pero no hablamos, donde leemos cuando charlamos,
donde pasamos las horas juntos, sin hacer contacto profundo.

No cedas ante una vida en la que sigues la exageración,
dale a la gente cariño, no les des tu me gusta, mamón.
Desconecta de la necesidad de ser definido y escuchado.
Ve mundo, sal ahí fuera, y deja las distracciones a un lado

Así que apaga esa pantalla, levanta la mirada,
dejad de ver este vídeo y vive la vida de forma real y apasionada.

Puedes ver el texto original en Gary Turk – Look Up