En ocasiones llegan grandes productos a Kickstarter para su financiación que no sabes muy bien si están de broma o no… hasta que ves el vídeo.

Y entonces alucinas.

Y quieres uno!

Ok. Acepto que quizás en este caso no sea para tanto o no quieras una. ¡Pero es ingenioso!

 

¿Cómo fue la financiación vía Crowdfunding?

Studio Banana fue la empresa detrás de esta idea y se decidió a lanzarse a la aventura en su primer Kickstarter en Septiembre de 2012. La campaña duró 30 días y planteaba un mínimo de 70.000 dólares para poder seguir adelante con el proyecto.

Con casi 1900 personas apoyando el proyecto con un mínimo de 60 dólares cada una, Studio Banana consiguió pasar la barrera de los 70.000 sin problemas, llegando casi a triplicar el presupuesto inicial: 195.000 dolares.

 

Qué tipo de recompensas tuvo el proyecto?

Quisieron mantener el apoyo siempre bajo la compra de una Ostrich Pillow. Quitando cualquier tipo de aportación por debajo de los 60 dolares, obviaron todas aquellas personas que apoyarían el proyecto por el mero hecho de ver como sale adelante, o por recompensas como aparecer en la web como fundador/backer.

Su target, por tanto, fueron compradores finales y distribuidores del producto (El compromiso de aportar más de 625 dolares te daba derecho a aparecer en la Web como un distribuidor oficial de Ostrich Pillow)

 

Y una vez terminado el Kickstarter, ¿se puede comprar la Ostrich Pillow?

Studio Banana no iba a dejar pasar esta oportunidad viendo que la demanda no era precisamente baja.

A día de hoy se puede conseguir en la web oficial de Ostrich Pillow por unos 80€ (gastos de envíos incluido). La entrega se estima que tarde unos 10 días.

 

Resumen

Una grandilocuente idea que probablemente no hubiera visto la luz sin una iniciativa como el crowdfunding (o si, pero tocando muchas puertas para tener la oportunidad de que alguien ponga el dinero para fabricarlas y tener que ganar un margen mucho menor).

Si la compras, ¿la usaras? Bueno, aquí entra el efecto Segway.

El que, siendo un producto que es cómodo y útil, no te decidas a llevarlo en un viaje de avión o de autobús por vergüenza al qué dirán (en el caso de los segways para uso cotidiano la gente suele pensar que les ven como unos vagos por no ir andando).

Las ventajas de todas formas son obvias (sobre todo para viajes) con una protección de toda la cabeza (no solo el cuello) y la cancelación de ruido molesto.

Porque… ¿quién no adora echarse una siesta?